El desarrollo regional de Extremadura pasa por su concepción e integración en el desarrollo conjugado y conjunto de su entorno euroregional. (Alentejo, Extremadura y Centro, EUROACE), que ya no son tan sólo regiones para la cooperación transfronteriza, sino regiones coimplicadas y “cómplices” para la planificación y la articulación (vertebración) de un desarrollo humano conjunto. En este sentido, la puesta en funcionamiento de un modelo territorial policéntrico, comarcalizado y eurocomarcalizado, en el área rayana, deberá extenderse a la totalidad del área euroregional, tomando como centro hegemónico principal y primordial, organizador de todo el Suroeste Ibérico, a la Eurociudad Elvas-Badajoz, verdadera “eurocapital” de EUROACE. (Ver, en este sentido, nuestras conclusiones a las Jornadas de Eurociudades Ibéricas en 1 de Abril de 2009).
La pujanza de esta “eurocapital” y su efecto difusión y arraste, que se debe extender y combinar con toda la pujanza de toda la malla urbana del sistema de ciudades de EUROACE, debería suplir, con creces, la carencia de fondos adicionales para Extremadura, a partir del período de programación en que no pueda ser considerada ya como región objetivo 1. Tampoco olvidemos que la existencia de otros objetivos finalistas o temáticos en la política regional europea, permitirán desarrollar nuestro modelo euroregional, bien articulado y bien orientado, con eficacia y solera binacional e internacional. Amén de la posibilidad y necesidad de atracción de iniciativa privada hispanolusa o exterior, dada la posición geoestratégica de nuestro territorio.
.La solidez de un modelo de este estilo, que no es un ejercicio virtual, ni de laboratorio y, mucho menos, una utopía, debe fraguarse en la organización y conjugación de modelos territoriales parciales de cada una de las regiones que conforman EUROACE, en uno solo, completo y de síntesis; y con la sabia apuesta por la Eurociudad, que debe independizarse ya de ideologías partidarias. Pero, para ello, se requiere visión estratégica, colaboración política binacional e intraestatal, y comprensión ciudadana y de la iniciativa privada, pero no sólo de nuestras regiones, sino foráneas a nuestras regiones, sabiendo desarrollar también un marketing territorial euroreginal y eurociudadano conjunto, más allá de nuestras fronteras, que otorgue credibilidad, posibilidades y sentido al papel incuestionable e importante que ha de cumplir el Suroeste Ibérico y la Eurociudad en la Península Ibérica.
Esperamos que el sabio perfeccionamiento y actuación democrática y proactiva de nuestros gobiernos, sociedades y fuerzas económicas permitan situar en el mapa ibérico, con excelencia e independencia del volumen de subvenciones, a EUROACE, a la Eurociudad y a Extremadura, no sólo a partir de 2013, sino ya desde 2010. El futuro siempre comienza ayer…
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